las grandes ciudades


Me encontré una animación de flash AQUÍ sobre la evolución de la población urbana durante la segunda mitad del siglo pasado y la proyección a las próximas tres décadas. Es increíble. Se prevee que la mitad de la población del mundo habite en zonas urbanas en un par de años.

El futuro que se imaginaban los escritores de sf como Bruce Sterling o William Gibson, por mencionar a los que son un poco más “hardcore” y que siempre estuvieron más metidos en eso de las grandes ciudades, es un futuro que parece calcado de las novelas. Las grandes ciudades orientales como Tokio son las que crecen y crecen sin detenerse y ahí es donde está sucediendo todo. Es muy estimulante recorrer esas ciudades pero también eriza los pelos de la piel y te agrede. No es lo mismo darse una vuelta por el centro del DF que por Iztapaluca. La ciudad está siempre en estado de ebullición creativa y eso es delicioso. Pero cuando algo hierve, quema. Kibera, por ejemplo, es el suburbio más grande de Africa, en Nairobi. Y cuando lo recorres es como si fueras al lado de Dante en el quinto círculo del infierno.

¿Qué va a pasar entonces con el planeta? Con la alta concentración y demanda de recursos de las ciudades, como que desequilibran el entorno. Se requiere llevar enormes cantidades de agua y electricidad desde muy lejos y se generan también brutales volúmenes de basura y desperdicios. Un amigo me contaba de las 16 o más toneladas de porquería que se recogen diario en la parada de Cuatro Caminos [toreo] en el DF ¡qué miedo! Y de los baños ni les platico, por esa terminal pasan 500 mil personas al día. Con que un 20% vaya al baño ya son 100 mil personas. ¿se imaginan?

¿Sería diferente si viviéramos en comunidades más pequeñas?

La revista Wired publicó una vez un artículo que habla acerca de que el gran aporte de internet a la sociedad no es la onda del imeil ni de los chats sino el hecho de crear una nueva estructura de red multinodal. Se menciona, específicamente, el problema de la distribución eléctrica actual, pues es ineficiente y lo que hace es depender de estos tres o cuatro puntos enormes de producción [ las mega centrales eléctricas] donde se producen millones y millones de wats que luego se tienen que llevar lejísimos a través de un sistema de cables en el cual se pierde casi la mitad de la energía por el calentamiento de los cables [ tendrían que ser de cerámica y estar enfriados a nosecuántos grados kelvin para que no se deperdiciara tantra energía lo cual no es sólo complejo sino absurdo] y además, la fragilidad del sistema es tal que un solo error en una de las plantas deja a todo el sistema malherido. Internet es, por el contrario, “distribuido”, y por eso más eficiente. Si se tratara de una red eléctrica, se produciría energía a nivel local [ no se tiene que transportar, ergo, no se desperdicia] y la que sobrara se compartiría al sistema. en la revista se llegaba a la conclusión provocadora de que en el futuro cada casa generara su propia energía y le vendiera –literalmente– la sobrante a la red pública. ¿Se imaginan? en vez de pagar el recibo de la luz en
Luz y Fuerza le andaríamos cobrando. Sí. Ajá.

El caso es que esto de las ciudades es como la red de energía eléctrica y a lo mejor no es la forma ideal para organizar el planeta. Pero, ¿quién es el valiente que va a cambiar eso?

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