Otra vez social media. Muy bien presentado.

Los datos de lo que está ocurriendo en las redes sociales y en la conversación entre las marcas y los consumidores, siguen siendo impresionantes. Hay mucho de qué hablar, por lo visto. Y a la gente le encanta decirlo. Le fascina escuchar y, más que nada, quiere pasarla bien. Esta presentación nos la compartió mi cliente de Ixe y me parece que amerita estar aquí. Tiene mucho que ver con un par de presentaciones que ya había colocado acá como ésta. Y también como esta otra del futuro de la publicidad.

Desfilemos pues, y hartamente enamorados.


Bueno. Desfilaré yo también. Y seré, como dice Pitol, el bastonero de oro al principio de la parada. El Desfile del Amor de Sergio Pitol me pareció un gran libro. Me encantó, también, haberlo leído después de leer el arte de la fuga porque así pude entender de dónde venía la historia, por qué la escribió y algunos de talles autobiográficos que incluye como características de algunos personajes. Buena experiencia.
Se trata de una novela ambientada en el México de los setentas pero que trata, toda ella, de esa época a finales de los treinta y principios de los cuarenta en que México estaba inmerso en una crisis de identidad. Cuando acá había tantos alemanes y austriacos como era posible. LA ultraderecha se mantenía a la expectativa y los asesinatos, la corrupción y los desfiles de máscaras en la vida cotidiana eran cosa de todos los días. La recomiendo muchísimo.

violencia interactiva y drogada


Bueno, pues tocando de nuevo el tema ese de la infografía que tanto me gusta y de las gráficas que resumen datos y los presentan de maneras innovadoras, sencillas, atractivas y fáciles de entender, pues les comparto esto que encontré hoy. Se trata de un especial que sacó el diario Los Angeles Times acerca de la violencia de las drogas en México. Es un docuemnto periodístico que emplea de manera muy atractiva (según yo) los datos acerca de la batalla contra las drogas en nuestro país.
Lo que más me gustó es el mapa interactivo que permite ver la creciente escalada de violencia y ubicarla en las distintas zonas del país. es impresionante ver cómo hay zonas que se han visto copadas por al violencia y cómo ésta se extiende por todos lados. Vale mucho la pena verlo. Creo que, independientemente de lo interesante que son los datos, la manera de presentarlos es, no sóo característica de la nueva manera de hacer periodismo sino de las potencialidades del medio. ¿Se estarán empleando cosas como éstas en las escuelas? Deberíamos.

reflexión. ¿inútil?

Las horas más largas del tiempo las tenemos entre los dedos. Se escurren. Como siempre ha hecho el tiempo. Y las miramos con los ojos muy abiertos, como cuando nos sorprende encontrar en el espejo nuestro rostro envejecido, de golpe, tras años de no observarlo. Nada duele más que sabernos presas de la vida y de la muerte. De ese carrusel de feria barata, de pueblo en el que nos hemos montado sin quererlo ni pedirlo. Suspiramos, sollozamos, nos encajamos en el cuerpo y en el alma heridas gratuitas. La negación eterna, incongruente, de este ir y venir sobre la tierra que tal vez no tiene un sentido. Se lo damos, por supuesto. Nos urge dárselo. Sin él, quizás sería insoportable todo esto. La conciencia de nuestra efímera existencia es el peor castigo que los dioses nos han impuesto. Quién sabe por qué pecado.

Y vivimos. No tenemos otra opción. Ni siquiera el suicidio. Porque eso es sólo cumplir con el designio inamovible que nos cerca a esta tierra. Nos gustaría tener otro rostro, otro cuerpo, otra cabeza que pensara en cosas diferentes. Una gigantesca neurona, tal vez, que sólo se preocupara por hacer que los órganos se movieran como deben hacerlo. Como lo hacen sin que siquiera lo pensemos.

Nos enfrentamos a la muerte en diferentes momentos de nuestra vida. Unos antes y otros demasiado tarde. Pero cuando la vemos revolotear alrededor de nuestras cabezas como un zopilote hambriento, es cuando entendemos qué es lo que significa estar vivos. El tiempo se vuelve corto, demasiado. Y a los que hemos desperdiciado nuestra vida en gestos inútiles, nos pesa ese dejarlo ir más que cualquier otra cosa nos ha pesado nunca. Somos entonces presas fáciles de la desesperación, la angustia, la desazón callada que va minando las resistencias de este fuerte que hemos levantado para proteger nuestros débiles cuerpos de los embates de virus, bacterias y golpes secos, sordos. De esos golpes que no se notan por fuera pero que por dentro destrozan todos los órganos.

¿Y qué podemos hacer? Nada. Absolutamente nada. En la piel se acumulan los años transcurridos, en el cerebro se amontonan experiencias, en las uñas se establece la mugre como un habitante indeseado. Y nadie se preocupa en realidad por desalojarla. Nos gustaría ser más fuertes cuando cae sobre nosotros el ataque del entendimiento. Pero aunque no lo seamos, poco a poco, como una costumbre adquirida de manera inconsciente, vamos incorporando a nuestro aprendizaje las lecciones.

¿Por qué nos da tanto miedo morirnos? ¿Por qué nos duele de manera tan atroz la muerte de quienes queremos? ¿Será que no hemos comprendido que en la ruleta siempre sale nuestro número, tarde o temprano? No morir debe ser peor aunque en este momento suene tan apetecible. Ya los ancianos nos lo han dicho. Ellos, los que se cansan y abandonan las ganas de vivir en un rincón para marcharse solos hacia lo más tupido del bosque y descansar, por fin, de la interminable marcha de la existencia.

Busco metáforas.

A veces me parece que una jitanjáfora de las de Alfonso Reyes es lo único que permitiría encontrar la razón, la verdadera razón de nuestra presencia aquí. Quisiera entrar en esa enorme biblioteca de Borges donde están todos los libros que se pueden escribir con las veintisiete letras de nuestro abecedario. Los veintisiete símbolos de nuestro pensamiento. Tal vez en ese lugar, al final de un pasillo largo y mal iluminado, en un estante de madera apolillada y humedecida por viejas tormentas, está ese libro que contiene todas las respuestas. Y quizá la respuesta no es lo que yo estoy esperando. Existe la posibilidad de que no haya un sólo sentido que buscar. Ninguna contestación contundente. Probablemente se trata de un libro con puras letras a.

Una emergencia y el arte de la fuga.


El arte de la fuga. El título me pareció atractivo. Luego recordé que de él había leído un libro que me encantó: “Domar a la divina garza”. ( de hecho, desde ese entonces me quedé con la duda del origen de esa frase tan cotidiana: se siente la divina garza envuelta en huevo, de la que aún no conozco ni imagino su surgimiento). El caso es que me detuve en ese puesto de libros usados que está en el camellón de la calle de Nuevo León acá en la Condesa y me llevé El arte de la Fuga de Sergio Pitol. Me acompañó este fin de semana. Y creo que es una de las lecturas recientes que más me ha reconfortado. Justo antes había terminado de leer a otro gran escritos mexicano: Vicente Leñero, que fue un grato descubrimiento. De él leí un libro de crónicas que se llama: Periodismo de emergencia.

En ambos casos vi cómo se derrumbaban esos prejuicios que a veces tengo con respecto escritores que se mientan mucho en ciertos medios y entre ciertas personas. No voy a decir cuáles ni quiénes porque entonces los prejuicios se derramarán sobre mí. Primero, con Leñero, descubrí un interés renovado en mí por la revista proceso y su historia, por Scherer y por ese grupo de gente en México que sigue creyendo y ejerciendo un periodismo comprometido, no con causas sociales ni con personas en específico sino con la verdad. Objetiva, llana, simple. LA VERDAD. Así, con mayúsculas. Claro que a veces se me ocurre que igual eso de la verdad no es tan sacrosanto ni tan realista. ¿A quién le consta que la verdad existe? A mí no. Ni siquiera mis verdades pueden, la mayoría de las veces, subsistir al paso de los días, meses o años. Es cierto, todo el tiempo cambio de parecer y lo que ayer me sonaba como algo fundamental, inequívoco y esencial, hoy me parece ridículo. Pero bueno. No se trataba de hablar de eso sino del libro de Pitol. Me cayó muy bien. Se nota una persona muy viajada, muy vivida y sobre todo, muy leída. Eso es lo que más me gustó. Ya tengo un par de libros en espera después de sus recomendaciones aunque no sé si me anime con la montaña mágica de Mann. Ese siempre ha sido una especie de escalón que me imagino muy alto para mi limitada experiencia y mis precarias bases culturales. Pero bueno, quién sabe. Dicen que a veces los que menos parecemos ser candidatos a algo acabamos sorprendiéndonos a nosotros mismos. En fin, creo que el Desfile del amor, una de las más reconocidas novelas de Pitol, será una de mis próximas lecturas. Eso que ni qué.

mapa de las noticias en Mexico


Pues fue una agradable sorpresa encontrar que uno de mis sitios preferidos, newsmap, agrego Mexico a su interfase. Me encanta echar, literalmente, un vistazo a las noticias y descubrir la importancia que le asignan los medios a cada una de ellas. Habla mucho de los medios y de los miedos de la sociedad. De nosotros tambien, por supuesto. Una de las mejores maneras de conocer a la sociedad es conocer a los medios, diria McLuhan.
Algo que me gusta mucho de este mapa de noticias es la idea que hay detras. Al fin y al cabo se trata de una interfase montada encima de los feeds de google news. Es ponerle forma, organizar, decorar, las fuentes informativas. Me parece que con wikipedia se ha hecho algo asi. Y si no existe aun, deberia.

Blink, parpadeo esclarecedor.


Todo sucede en un instante. De eso está hecha la vida. Y lo que es más, muchas de las mejores decisiones son las que se toman así, en un instante. De eso se trata Blink. Bueno, de eso y de muchas otras cosas más que tienen que ver con cómo reaccionamos, cómo juzgamos, cómo decidimos y cómo poner ese conocimiento a trabajar de manera consciente y práctica.
Malcolm Gladwell es reconocido por libros como the tipping point en el que analiza la manera en que las noticias y los rumores se propagan. El famoso word of mouth que ahora está de moda en la publicidad y que siempre, siempre ha existido. Muy interesante. Pero regresando a Blink, me parece fascinante enterarme de casos como el de la estatua supuestamente griega que pasó todas las pruebas científicas habidas y por haber para resultar ser falsa. Y ser descubierta por expertos que siguieron su impulso, su primera impresión. La que no se olvida, como diría un tal Patrichs ( esa fue una referencia que me dató, jeje).
El caso es que Blink es entretenido pero, sobre todo, una serie de casos muy convincentes a favor de la importancia de seguir el primer impulso al tomar decisiones. Serían como parpadeos esclarecedores que te acercan fugazmente a la verdad ( ¡uf! ). Me parece que se trata de una de esas cosas a las que hay que ponerle atención en el trabajo diario. A mí si me ha pasado lo que Gladwell describe. Muchas veces tengo tanta y tanta información para tomar una decisión que no puedo hacerlo. En algún lugar vi, hace poco, que cuando a un consumidor le das demasiadas opciones y variantes de un producto, en vez de comprar más, compra menos. Porque se inhibe frente a la enormidad de la decisión que se vuelve entonces muy compleja. ¡Ah! Ya sé dónde lo vi, en Blink precisamente. Je.
Y por supuesto, también me ha pasado que ignoro la primera impresión que me da un trabajo al juzgarlo y luego, más tarde, me doy cuenta de que debía haber escuchado a esa vocecita interior que quien sabe en qué parte del cuerpo reside pero cómo friega.
Tengo que reconocer que es un libro que me duró poco. Lo compré en un aeropuerto y esa misma noche lo terminé. Obviamente, como diría pipo, lo recomiendo.

¿Mentiras en la historia? Qué viaje.


Este es un viaje que me está encantando. Como todos los viajes, tiene sus altibajos, sus momentos profundos, sus excesos y sus carencias pero, claro, con el poco conocimiento que tengo de la historia muchas no las detecté. No importa.
Es una lectura ligera que te lleva a conocer un poco más a fondo a ciertos personajes de la historia como Nerón, el de los incendios, Aníbal, el del elefante o Drácula, el dientón. Estoy gozándolo mucho. El escritor es un periodista e historiador que se pone a investigar sobre estas figuras de la historia a las que rodean muchos clichés y nos los platica. Él es muy agradable y simpático. Se lee bien.
Me gusta mucho la manera en que toca los lugares en los que la historia y las biografías de estas figuras, chocan con la cultura popular, el cine, Internet. De alguna manera hace muy evidente la manipulación de la historia y eso es enriquecedor.
Buen recomendación. Ideal para leer de a poquitos y por lo menos a mí, una gran oportunidad de acercarme un poco más a la historia que a medida que uno se hace viejo, se vuelve más importante.