A la orilla de Kafka con un japonés: murakami

kafkaorilla

Hay momentos en que el realismo mágico de los latinoamericanos me parece muy cercano a las novelas de Salman Rusdhie, particularmente la de el último suspiro del moro. Me sucedió algo similar con ésta de Kafka en la orilla de Haruki Murakami. Entré a un mundo donde la realidad, la fantasía y la magia se confunden a tal grado que ya no sabes en cuál de esos planos estás tú como lector.

La anécdota es fascinante, y sin saber en este momento las fechas de publicación de los libros de Murakami, me atrevería a pensar que éste es de los últimos (ahorita mismo checo las fechas y las pongo más adelante). Lo que más me gustó es que me ocurrió, al leer este libro, lo que me ha pasado con algunos autores muy específicos: leo uno y quiero leer los demás. Kafka en la orilla es una novela larga, para los que nos gusta leer.

Es moderna y a la vez mágica, pues igual te encuentras con un par de soldados olvidados de la segunda guerra mundial que siguen defendiendo su posición como si la guerra no hubiera terminado hace más de cuarenta años. o con el coronel Sanders, el mismísimo de los pollos fritos, que te guía a través de un clásico jardín japonés para buscar una piedra que es la puerta de entrada a una realidad fabulosa. Hay hombres que hablan con los gatos, traileros que recogen a un viejo en la carretera y se van de putas, adolescentes que se enamoran de bibliotecarias y un sangriento asesinato estilo japonés.

Me fascinó el libro porque es muy fácil de leer, está escrito con una prosa ligera y sin florituras (como la que me acabo de echar), pero a la vez es profundo, te habla de cosas que te conmueven o te ponen a pensar sobre algo de verdad importante.

Algo que me atrajo mucho también fue conocer un aspecto de la psique japonesa que me ha estado asombrando en los últimos días, pues no sólo devoré Kafka en la orilla sino que de ahí me fui seguidito a la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, que me gustó tanto como el primero. Por cierto, acabo de checar las fechas y resulta que sí, Kafka en la orilla es más reciente (2002) que las otras novelas que he leido de Murakami en esta racha.


La crónica del pájaro que da cuerda al mundo es una novela dura y violenta. Pero también esperanzadora. Igual es un mundo en el que se mezcla la fantasía con la realidad y vivimos la transformación psicológica de un hombre que se desmorona a ratos y a ratos parece glorificarse al vencerse a sí mismo. Hay varias historias paralelas donde la guerra vuelve a hacerse presente, los mediums y las videntes realizan actos curativos, la política y los medios de comunicación meten su mano y un hombre se encierra, voluntariamente, en un pozo durante días para vaciarse de luz y encontrarse a sí mismo en la oscuridad. ¡uf!

No pude detenerme y hace poco terminé de leer Norwegian Woods / Tokio Blues.

También me gustó mucho aunque en realidad me hizo falta el haruki murakami de la magia. Esta es una novela mucho más encajada en la realidad. En Tokio Blues, esa parte de la magia que se percibe en las otras dos novelas, la representan las enfermedades mentales. Parece que fue un éxito brutal en Japón ( anterior a las dos que comenté antes) porque la editaron en dos libros, uno con portada roja y otro con portada verde, que se vendían juntos. Eso hizo que se duplicaran los números de ventas y se generó un fenómeno como de moda alrededor de la novela. Hubo gente como Kenzaburo Oé, que ganó el nobel en el 94 que habló mal de él como escritor. Pero la verdad es que se trata de una novela muy chida.

Tokio Blues es muy actual porque habla de la realidad tal cual es, empleando referencias cercanas tanto en música como en la manera en que los personajes se relacionan entre sí. El sexo es también algo muy fuerte, pues aunque no se trata de rollos porno ni nada así, la manera en que lo tocan, tan abierta y natural, tan integrada a la cotidianidad, pues como que lo saca de onda a uno que ha sido criado y creado en este mundo tan castrante en lo referente al tema y que, o no lo toca o lo trata de manera morbosa y recargada de tabúes. Lo que es cierto es que terminas con una sensación de soledad tremenda.

Me impresionan los japoneses, su disciplina y la enorme presión que se ponen a sí mismos, y me parece interesante entender de dónde viene esa facilidad que tienen para suicidarse. A veces parece como la cadena interminable de un círculo vicioso. Uno se suiciday entonces provoca que otros se suiciden y así van, unos detrás de otros ahorcándose como quien no quiere la cosa. Es increíble lo que son las relaciones entre ellos, no sólo con los demás sino consigo mismos.

La verdad, tres libros que le recomiendo ampliamente a quienquiera que sea lector empedernido. A los que no, también. Aunque en ese caso yo comenzaría con Tokio Blues que es más corta, para que se queden picados.

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