Todo un mes de silencio.


No fue uno de los mejores meses de mi vida, eso lo tengo que aceptar. Pero también es cierto que he aprendido mucho, en cuanto a lo que verdaderamente importa, en estas pasadas semanas. Mi mami murió. Eso es algo que te sacude lo más profundo. Algo que no puedo describir más que pensando en las aldeas que en la edad media dejaban arrasadas a fuego y sangre las tribus bárbaras. Uno se siente barrido por dentro. Como la quimioterapia que barrió todas sus defensas y las células productoras de plaquetas. Ya estoy de regreso. Me refugié en el único lugar que me da miedo pero a la vez me reconforta como nada más sobre este planeta de influenzas, guerras, al quaedas, elecciones y una selección mexicana de fútbol que parece… bueno, mejor ni digo qué parece.
En fin. Hola de nuevo a todos, los pocos, que me leen.

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