mis palabras. mis gráficas.

Siempre me ha gustado eso de crear gráficos que representen la realidad, que la sumaricen o que, simplemente, la muestren desde otra perspectiva. Es un poco eso que ahora llaman infografía y que aprovecha los nuevos medios para procesar la información y presentarla de una manera mucho más atractiva. Sobre todo ahora que estamos en un mundo en que la gente lee cada vez menos pero está cada vez más expuesta a la información.
Estos tres ejercicios que les estoy mostrando los realicé en un lugar que se llama wordle.
En este sitio tú añades el texto que ya escribiste y recibes a cambio una «visualización» del texto de acuerdo con una serie de parámetros de color, tipografía y varios etcéteras más. El programa hace lo demás y, la neta, el resultado es increíble.
Los comparto con ustedes. Son tres escritos que yo ya había hecho pero «visualizados» a través de este instrumento.

escribir

Me cuesta mucho ponerme a robarle letras al silencio.
Es una labor constante, pesada,
densa como el lodo en el que se hunden los pies a mitad de la selva
como el pantano.
Y luego:
la pulcritud de la ausencia de sonidos
me atrae
me llama
me dice que calle, que en el aire
se está mejor cuando hay quietud
cuando los pensamientos
-esos nudos que no tienen solución-
se disuelven en el olvido.
¿será mejor no pensar jamás?

Tiza y gis. Una extraña historia.


Esta es una historia que me encantaría conocer:
Se trata de dos palabras que viajaron de un lado al otro del Océano Atlántico. Una vino y la otra se fue. Son Gis y Tiza.
Gis viene del latín gypsum, que quiere decir yeso. Y eso es lo que decimos en México para describir esos pequeños cilindros, generalmente blancos aunque hay de otros colores, que emplean los maestros para anotar en el pizarrón fórmulas matemáticas que sólo entienden unos cuantos, o las reglas de ortografía que, esas sí, muy pocos recuerdan. Así le decimos: Gis.

En el otro lado del mar, en España, también hay escuelas, y alumnos, y pupitres, y maestros y Tiza. Porque ellos le dicen así al Gis: Tiza.
¿Y de dónde viene la palabra Tiza? Pues del náhuatl Tizatl, que es como aún le dicen en esa lengua al Gis. Si checan el diccionario de la Real Academia verán que no miento.
¿Cómo pasó?, ¿en qué momento adoptamos esa palabra en México y nos olvidamos de la nuestra?, ¿cómo es que los españoles se llevaron la otra para allá? Tiene que ser una anécdota maravillosa.
Me encantaría saberlo.

el corazón inmutable



Caminando por Coyoacán, en el defectuoso, me encontré con esta pared. Por lo menos parece ser que hay una certeza en la vida. Me gusta que sea el corazón.Es un órgano que siempre me ha fascinado. Hace mucho, en la página que hacía antes, mamotreto.com, cuando esto de los blogs no me lo imaginaba, puse un rollo animado. Es de mayo del 2002. ¡Hace ya cinco años! Vuela el tiempo. Es este:


Esto me recuerda otra certeza, quizá más profunda que ésta. El post está aquí. Es acerca de nunca regresar. Me encanta que las ciudades, todas, se estén llenando de este tipo de cosas. Yo las veo por todas partes.

un poema:

Llevo mucho tiempo observando el blanco de los ojos de la muerte, coqueteándole.

Recuerdo viejas historias que decían que era imposible hacerlo, que cuando enfrentaras su rostro estabas muerto

como si Medusa te congelara en piedra.

Llevo mucho tiempo escarbando para encontrar la mierda. Y como no hubo, tuve que inventarla.

Urdí tramas siniestras donde el culpable era yo, le tomé afición a esculpir tragedias en el aire, a desmembrar entre cenizas los pensamientos

porque en el fondo creía, pensaba, sabía,
que hallaría siempre la miseria.

El origen turbio de todas las cosas.

Pocas formas tan malignas adopta la soberbia como negar la posibilidad de ser bueno. Por eso aspiré con gusto el olor del fango que se pudría, por eso anduve pepenando entre los rencores como en un basurero,

por eso caí, como un volador de Papantla al que se le rompió la cuerda, al fondo de un abismo que jamás estuvo.

Y el golpe no llegó nunca.

Lo esperé, con ansias, como un borracho espera la próxima copa, como una mosca golpea el vidrio en su intento por salir al patio, como se agolpan las multitudes en los incendios.

No llegó el golpe.

Lo más molesto es que nada, ni siquiera ese esperado piso de cemento donde se estrellan los cuerpos como tomates,

es cierto.

Sinónimos visuales


Me pareció fascinante. Se llama Visuwords y es un sistema de navegación intuitivo que te da, a medida que lo usas, una perspectiva distinta de las relaciones entre las palabras, las expresiones y los conceptos. Ya saben que el inglés se presta mucho a la construcción de frases que funcionan como si fueran palabras ya que encierran todo un concepto en sí mismas. Está entretenido, y dan ganas de escribir nomás de usarlo. Me lo encontré en una página interesantísima que se dedica a recopilar y premiar distintos diseños de interfases para navegar en la información. Hay de todo. El lugar es visualcomplexity y vale mucho la pena.

teporochito, vampiro y etimologías


No. No voy a escribir acerca de la película, que nunca he visto y probablemente nunca veré [ aunque la verdad suena apetecible para una noche de estar simple].
Lo que pasa es que encontré, en una navegada por la red, que la palabra Teporocho tiene un orígen interesante. Resulta que en un callejón del centro de la ciudad de México, algunos dicen que de la Merced, había un puesto de tés calentitos que vendía por las mañanas té con piquete a ocho centavos. Té por ocho, era el grito.
Obviamente la mayoría de los clientes pertenecían a esa raza de seres desaliñados que ocupan las madrugadas.
Jeje.
Me parece fascinante el supuesto orígen de ciertas palabras con su «etimología popular» que, de acuerdo al Wikcionario es un acto ficticio. Un mero invento pues.
Aunque hay quienes pueden sonar muy convincentes, como esta etimología del verbo gritar que tiene su leyenda incluída. O sea, dos por el precio de uno.

Me parece genial que haya seres humanos que se imaginen de dónde vienen las palabras. ¿Para qué lo hacen? ¿Cómo son? ¿son personajes curiosos que se la pasan encerrados en pequeñas habitaciones, llenas de papeles y de historia, imaginándose, que la palabra mariachi es la derivación de la palabra francesa marriage [ o como se escriba, que si es necesario eso también se lo puede uno sacar de la manga. es a lo que llaman: teorema de mandrake, que es, por cierto, el nombre de mi blog de publicidad].

De los vampiros, mejor ni hablar mucho, aunque sean teporochos.
Nunca fui fanático.