Vuelve a la vida. ¿Cóctel o película?

Vuelve a la Vida es la nueva película de Carlos Hagerman. Y para variar, como todo lo que hace él, ofrece una perspectiva única que nos hace ver las cosas, en este caso Acapulco, el amor, la familia y la pasión por vivir. Hago la aclaración de que soy amigo de Carlos y eso afecta, evidentemente, mi opinión. Eso es bueno.
Vuelve a la vida es la historia de amor entre un buzo acapulqueño (que fue maestro de buceo de los Kennedy, de Johnny Weismuller, el tarzán, y de muchas otras personalidades de la época) y una top model de Nueva York a la que el amor le transformó la vida.
También Vuelve a la Vida es un cóctel de mariscos que poca gente puede resistir. Una mescolanza muy parecida a la de la película. Y es delicioso. Como la película.
Si se quieren reír mucho, pasarla bien y enterarse de las hazañas del Perro Largo ( el buzo), ya saben. Apúrense porque, como siempre, n importa la calidad de la película, con que sea mexicana ya tiene una losa encima y hay que irla a ver antes de que la quiten. Está en varios cines del df esta semana. Chequen la página de facebook para que se enteren. Muy recomendable.

Los que se quedan, se te queda dentro.


Los que se quedan es una película increíble. De esas que te abren los ojos a una realidad muy dura de la que tenías ideas preconcebidas y que, en muchos casos, estaban equivocadas.
Habla de la migración de los mexicanos a los Estados Unidos. Pero no nos cuenta esas historias tan dramáticas de la gente que tiene que cruzar el río y el desierto. De esa personas que se quedan en manos de los polleros y son asaltadas, vejadas, humilladas y quién sabe qué tantas «das» más. Se trata de los que se quedan, de las familias rotas, de los hijos sin padre, de la soledad, la desesperanza, el vacío. Y lo hace de una manera muy especial. Tiene un toque humano muy profundo que nunca cae en el drama al que es tan fácil recurrir. La verdad me pareció un documento al que todos nos deberíamos ver expuestos. Es una realidad que cada vez incide más en cómo somos los seres humanos. Porque así como hay quienes se quedan en un pueblito de Zacatecas o en una ranchería de la sierra en Puebla, también hay quienes se quedan en una aldea de Marruecos, en el Senegal, en China, en fin, en tantos y tantos lugares de este planeta que se han convertido en involuntarios exportadores de seres humanos.
La película es de Juan Carlos Rulfo y de Carlos Hagerman. La recomiendo mucho. Ah, por cierto, la página web también está muy buena. Visítenla.