poema escrito orita

¿qué me queda sino escribir en esta hoja de papel, blanco como la nieve?
(cliché)

No existe el papel,
no hay papel:
sólo queda la pantalla de una computadora, blanca también, pero estéril.

un espacio virtual que dejará de existir en cuanto cierre la laptop

electrones que se han colocado de una manera determinada, a la usanza de la tinta negra
que salía de la pluma y tomaba posesión de los átomos de celulosa

vivimos en la época de las epidemias, el terrorismo,
la información que nadie puede detener, internet, la lluvia de ideas descontrolada
la paranoia
las grandes corporaciones y las grandes conspiraciones

la perra se asoma a la ventana y ladra
a nadie
al viento
a la insoportable soledad de una calle que apenas hace una semana estaba llena
y hoy, mientras en los hospitales se hacinan posibles enfermos de la gripe porcina,
luce vacía

hay silencio

los caminantes, los pocos que se atreven a salir, llevan todos las caras embozadas
por pequeños pedazos de tela azul
que no sirven de nada

y los demás, todos, estamos aquí callados
inquietos
esperando el más ligero síntoma de un catarro común para asustarnos

¿cuál será la consecuencia psicológica, dentro de veinte años,
que padecerá esta generación de hombres encerrados
inútiles
atónitos?

No hay nada que decir.
vivimos encadenados al flujo continuo de noticias en la CNN
en los portales de internet,
en los diarios digitales

y con algo hay que llenar los espacio entre noticia y noticia
los consumidores, ávidos, queremos estremecernos
necesitamos devorar el boletín de última hora
y por supuesto, hay quien lo inventa:
marketing del terror.

los genes de la enfermedad son incomprensibles
cerdos, aves, hombres,
todos mezclados

una batidora del DNA más aterrador que existe

Nueve años recorridos del nuevo milenio
dos torres caídas
controles en el aeropuerto
epidemias
trenes que estallan en mil pedazos
guerras electrónicas transmitidas en directo por la televisión norteamericana

cualquiera diría que las profecías se cumplen
¿o será que todos los fines de milenio vienen acompañados por desgracias?

tengo hambre de salir a la calle y gritar lo más fuerte que pueda
desesperaciones acumuladas me rasguñan el interior de la garganta

el msn está tranquilo
el correo silencioso
en el facebook se acumula la ociosidad
y mi blog, silencioso me pide que escriba

tengo miedo
todos tenemos miedo,

y ese miedo se convierte en la certeza de que aunque temamos que la muerte llegue
tarde o temprano
según haya ajustado el reloj digital que lleva en la mano derecha
para que no le estorbe a la que lleva la guadaña
va a venir por nosotros

tarde o temprano

no queda mucho tiempo
las horas se acumulan unas encima de las otras formando una montaña de minutos congelados
las rocas, quietas, sólidas, estoicas
se burlan de nosotros

los árboles se mecen con un viento que no sopla
están riendo

y yo ya no sé cómo se debe de llorar en estos tiempos.

la música de los cerdos agripados


Ya entrados en esto de la influencia, digo: influenza, porcina, pues qué mejor que hablar acerca de Stephan Zielinski. Este cuate escribió un código para traducir la secuencia del código genético del virus en una pieza de música ambiental. La verdad es que me parece una manera interesante de aplicar la tecnología a algo tan particular como la música y la naturaleza. Sería interesante hacer esto con diferentes organismos. Así tendríamos la música de los elefantes, la de la tuberculosis o la de el ser humano. ¿será igual la música del hombre que la de la mujer? ¿la de un niño que la de un adulto? Ah. la imagen que se ve acá es supuestamente la de la secuencia de aminoácidos del tal virus.
La música está acá. Y, por cierto, me queda la duda, ¿será verdad esto?

Desarrollo de la gripe porcina versión google.


Bueno. No me había puesto a escribir nada acerca de la gripe de los cerdos, el famoso “swine flu”. En un momento dado pensé en abrir un blog dedicado sólo a eso pero, como no lo he hecho, pues mejor lo pongo acá. Así que este blog ya está infectado por la “influenza”. El primer post tiene que ver con lo que está haciendo google que es un experimento para marcar el desarrollo de la epidemia en México. me parece interesante que se use de esta manera internet. Creo que se demuestra que el poder informativo que tenemos como sociedad gracias a Internet tiene que poder ser puesto a nuestro servicio con actividades así. Por supuesto, el “capital social” de google tenderá a incrementar su valor gracias a este tipo de acciones que son congruentes con loa valores de su marca, principalmente con ese de la: utilidad. Bien por ellos.

Maravillosa traducción o, más bien, enooorme.


Esto de las traducciones fallidas del inglés al español ( o de otros idiomas como el famoso «engrish«), siempre me hace reír y trato de no dejar pasar la oportunidad. Ahora se trata del empaque de unas deliciosas frituras mexicanas (enchiladas, por supuesto) que se llamas Cazares y que, por lo visto, además de ser muy exitosas en México, la tierra de los cerdos agripados, también lo son en Estados Unidos.

No tengo muy claro si es que el mensaje para ellos, en inglés, sea que no comas demasiado o que son lo suficientemente grandes para disfrutarlas. Jeje.

un oso flojo, en la ciudad de México. ¿Será la influenza?


Pues sí, ayer, viernes 24 de abril, mientras muchos de nosotros nos cubríamos con un pedazo de tela azul la mitad de la cara en espera de que ese simple gesto nos protegiera de la hecatombe viral, este oso se echó a descansar al lado de la máquina que usan para la construcción y que no sé bien para qué sirve aunque siempre hay una afuera de los terrenos donde trabajan albañiles sucios, empolvados y sudorosos.

Noten que lleva un traje azul de obrero. Un poco sucio, es verdad, pero al fin y al cabo es un oso que se debe dedicar a estas cosas de derrumbar edificios y así. No sé si pertenezca al capataz, a un carpintero, al herrero o al hijo del que maneja la máquina para tumbar paredes que también, quién sabe cómo se llame.

Me parece que sólo en la ciudad de México es posible encontrar cosas así, tan extrañas como este oso de peluche abandonado junto a la obra. Y en estas épocas de influencia y emergencia sanitaria, mientras uno camina temeroso por la calle, la verdad es que se agradece enormemente la sonrisa. Aunque sea leve, como los poemas de Pessoa.

Sueños robados. O mejor dicho: pesadillas.


Uno de mis sueños es escribir. Y las novelas de ciencia ficción son probablemente uno d elos géneros que elegiría ( el otro, por supuesto, es la policiaca). Y por eso siempre ando a la caza de nueva ciencia ficción. Ayer estaba en la librería y encontré un libro de un escritor mexicano que se llama Bernardo Fernández: El Ladrón de sueños. Le eché un vistazo y decidí llevármelo. Como anduve un rato en el metrobus, luego en el metro y además comí solo, pues lo terminé. Estuvo muy divertido. Se trata de un científico medio loco, el doctor Ventosa, que inventa uns gogles que se incluyen en una consola de videojuegos para inducir pesadillas en los niños. Y luego con el robot insecto somnirráptor, otro invento del susodicho profesor, las pesadillas son recogidas para crear nuevos videojuegos a partir de ellas. Un negocio redondo que seguramente le parecería sumamante atractivo a empresas como sony o microsoft. El caso es que una niña y una pandilla de chamacos que tienen nombres como los de los protagonistas de Don Gato, logran deshacer todos sus planes de manera divertida. Es una novelita medio juvenil, no demasiado seria, lo que no pretende, y eso me gustó. Si tienen un ratito libre, es buena idea escabechársela.

La historia del diseño gráfico. Breve y concisa.

Este enlace está muy interesante. Trata de una historia del diseño gráfico y la presenta de una manera muy clara y poderosa. Com muchos dibujitos, jeje.
Habla de las símbolos y su poder de comunicación, de la tipografía y su evolución, de los pósters, de los libros, de las diferentes escuelas que han marcado el diseño gráfico como la bauhaus, de los orígenes de la publicidad, del diseño y su adaptación a los medios digitales. En fin, se trata de una breve pero muy clara historia que mediante una rápida lectura te permite adentrarte en ese mundo fascinante y fundamental para lo que hoy conocemos como vida que es el diseño. Probablemente no sea algo muy sofisticado ni profundo pero me parece que para los lerdos en el tema como yo, es un buen acercamiento. Lo recomiendo mucho.

Detective en versión sueca.


Henning Mankell tiene que ser uno de los mejores escritores de novela policiaca actualmente. Es curioso que se trate de un sueco pero, pensándolo bien, debe haber algo en la naturaleza de esas personas que viven tantos días de su vida en el frío que los haga tener la sangre caliente, como para disfrutar del crimen. A él lo descubrí por una novela que se llama el cerebro de Kennedy y a partir de ahí me volví adicto a su trabajo. Hay otro sueco, Stieg Larsson, del que también creo haber hablado antes en el blog y que me parece de lo mejorcito que he leído actualmente. Pero volviendo al caso de Mankell, lo que me encanta es que su personaje central (en la mayoría de sus novelas) está muy bien trabajado. Es una persona de carne y hueso que te la crees. No como la mayoría de los detectives o inspectores de policía que protagonizan novelas y que son generalmente seres cuasi perfectos que le entregan su vida por completo a la resolución de los extraños casos que les pone la vida enfrente. Kurt Wallander es el personaje del que hablo. En cada una de las novelas de Mankell que él protagoniza, nos enamoramos más y más de él. Sobre todo de sus debilidades. Es un alcohólico en potencia, un hombre divorciado que se siente solo, que tiene problemas para comunicarse con su padre, con su ex esposa y con su hija. Pero también tiene momentos de lucidez en los que habla de las verdades más verdaderas de la vida como si se estuviera psicoanalizando a sí mismo. Eso me gusta. Me gusta también que siempre está preocupado por su futuro, que duda a cada instante acerca de su trabajo y de lo que hace para ganarse la vida. Me gusta que es intenso, que se entrega profundamente a cada caso como si fuera la verdadera razón de su existencia. Ser equivoca, y mucho, y eso me parece increíble porque lo vuelve todavía más parecido a gente como yo que nos equivocamos a cada rato. Wallander no sabe nunca a dónde va ni de dónde viene. Se ve siempre involucrado casi siempre en situaciones que tienen repercusiones internacionales a pesar de que todos los asesinatos que tiene que resolver suceden en ese pequeño pueblo sueco de Ystad donde vive. Eso es a lo mejor un reflejo de las preocupaciones de su autor, un dramaturgo casado con la hija de Bergman que vive la mitad del año en Suecia y la otra mitad en Mozambique. Acabo de terminar de leer dos novelas de él en este fin de semana largo de vacaciones (One step behind y Firewall). Ambas me tuvieron absorto, no comía, no dormía, no hacía otra cosa que leer y dejarme llevar por la emoción. El lenguaje de Mankell es directo y poderoso, eficiente y eficaz. Eso me parece tal vez lo más delicioso porque la acción y los pensamientos de Wallander se iban metiendo poco a poco en mi cerebro para producir extrañas reacciones químicas de placer que me mantuvieron en un estado maravilloso de excitación mental. He leído que hay varias películas basadas en sus libros pero espero no encontrarme nunca con una de ellas porque sé que me van a dar unas ganas brutales de verlas y no quiero que nadie se meta con la imagen que tengo de ese inspector policiaco que tan entrañable se ha vuelto para mí. En fin, lo recomiendo mucho, por supuesto. Y recomiendo comenzar leyendo Asesinos sin rostro, la primera novela de la serie, porque sí es importante ir conociendo a Wallander poquito a poco para vivir con él las transformaciones que van sufriendo su vida y su personalidad con el paso de los años y de las emociones que siente. Creo que no me he encariñado tanto con un personaje hace tiempo. NI siquiera Maigret, el de Simenon, me parece tan familiar. Y eso que estamos hablando de palabras mayores. Por cierto, hay una página oficial de Mankell, para quien quiera saber más. Este es el enlace.

sorprendido por mi slide share

Pues resulta que hoy por la mañana me llegó un mensaje de slideshare comentándome que mis slides shares han recibido MUCHAS visitas en las últimas 24 horas. Una tiene 30 mil vistas, otra 20 mil y la otra 10 mil. La verdad es que estoy gratamente sorprendido, aunque también soy conciente de que hoy es el famoso April´s fools day y a lo mejor se trata de una broma. Pero no importa, el gusto no me lo quita nadie. Les paso el enlace por si alguien está lo suficientemente aburrido para ver los slide shares. Claro, si es que alguien está leyendo esto. Lo que sí, es que sería rebonito tener esa cantidad de lectores.