Bomarzo: la novela del monstruo del jardín de los monstruos.

Manuel Mujica Láinez se apoderó de mi atención, como escritor, con el escarabajo, una novela de la que ya he hablado antes y que me fascinó por la erudición de su autor, lo fantástico de una trama que es, en realidad, una lección de historia, y lo delicioso de las palabras, que el autor maneja como si fueran extensiones de él mismo. El ritmo es fundamental, y lees esas frases largas igual que la fila para subirse al microbús en las mañanas, como si fueran breves. Contundentes. Certeras.
Por eso me animé a echarme las casi ochocientas páginas con letra chiquita de su novela Bomarzo. Uf.
Es la historia de un caballero de apellido Orsini, nacido en 1512 un seis de marzo, el mismo día que Miguel Ángel pero unos cuantos años después. Se trata de Pier Francesco “Vicino” Orsini, Duque de Bomarzo, un pequeño pueblo en Italia.
Lo más interesante es que él nace jorobado y cojo en una época en que la belleza del hombre se estaba revaluando. En que los ideales clásicos se rescataban y el hombre comenzaba a ser el centro del universo para el hombre. Una época tumultuosa y asombrosa. Y su historia no podía dejar de ser así.
Rechazado por su padre y sus hermanos desde que nace, se convierte en el verdadero hombre de su época y su venganza es terrible. Y más terrible aún es, que en el fondo, se trata de alguien que lo único que busca es ser amado.
Y entonces viene la sorpresa: Orsini, en su afán de ser inmortal como lo requería su horóscopo, tiene la idea de construir en Bomarzo un jardín de los monstruos. De cada piedra mandó esculpir un monstruo, un dios griego, caras, dragones, elefantes y una tortuga que sostiene una torre. Pero ademas, cada una de las figuras es alegoría de un momento clave de su vida. Es una especie de autobiografía esculpida en el terreno. Genial.
Me encanta descubrir escritores que llevan mucho tiempo dormidos en los anaqueles de las librerías que visito, como éste. Muy recomendado. Pero hay que dedicarle su tiempo. como ya dije: chorrocientas páginas de monstruos.

paredes que se mueven.

Una animación pintada en la pared y llevada a youtube. Me parece una idea genial. Es impresionante la técnica. Se unen el arte callejero del grafiti, la tecnología del video y la proyección masiva vía internet. ¿una nueva forma de arte o sólo una idea original?
No lo sé. Pero he disfrutado mucho viéndolo. Lo más increíble de todo es que, además de tratarse de un formato nuevo y diferente, la historia tiene lo suyo.

Tiza y gis. Una extraña historia.


Esta es una historia que me encantaría conocer:
Se trata de dos palabras que viajaron de un lado al otro del Océano Atlántico. Una vino y la otra se fue. Son Gis y Tiza.
Gis viene del latín gypsum, que quiere decir yeso. Y eso es lo que decimos en México para describir esos pequeños cilindros, generalmente blancos aunque hay de otros colores, que emplean los maestros para anotar en el pizarrón fórmulas matemáticas que sólo entienden unos cuantos, o las reglas de ortografía que, esas sí, muy pocos recuerdan. Así le decimos: Gis.

En el otro lado del mar, en España, también hay escuelas, y alumnos, y pupitres, y maestros y Tiza. Porque ellos le dicen así al Gis: Tiza.
¿Y de dónde viene la palabra Tiza? Pues del náhuatl Tizatl, que es como aún le dicen en esa lengua al Gis. Si checan el diccionario de la Real Academia verán que no miento.
¿Cómo pasó?, ¿en qué momento adoptamos esa palabra en México y nos olvidamos de la nuestra?, ¿cómo es que los españoles se llevaron la otra para allá? Tiene que ser una anécdota maravillosa.
Me encantaría saberlo.

Historia de un torturador.


La literatura SF (ficción ciencia, como diría Alex Grijelmo, del que ya hablaré en otra ocasión) puede resultar muy adictiva. En ese aspecto es similar a la literatura policiaca y a las novelas de caballería, como diría Alonso Quijano si pudiera decir algo más de lo que ya dijo.
Yo sucumbí a ese placer de recrear en mi cabeza las imágenes de mundos extraños, fabulosos e inquietantes hace mucho tiempo, en la adolescencia. He recorrido las páginas de Arthur C. Clarke, que nos abandonó hace poco, de Asimov, del inigualable Philip K. Dick y por supuesto de Orson Scott Card, Heinlein, Gibson, Bruce Sterling y Stanislav Lem. Me faltan cientos, por supuesto. Uno de los que tengo pendientes es Cory Doctorow, al que le traigo ganas. Y muchos más que no conozco aún, afortunadamente ( y digo afortunadamente porque no hay nada mejor que encontrarme a un autor que nunca he leído y con el que hago buena química.
Este es uno de esos casos. Leí Shadow & Claw, de Gene Wolfe, y me quedé fascinado. Son cuatro libros ( The book of the new sun) que no tienen desperdicio. Sólido, muy bien escritos, inteligentes y, más que nada, originales. Se trata de la historia del viaje ( ¿por qué tantas buenas historias se tratan precisamente de viajar?) de Severian, un aprendiz de la orden de los buscadores de la penitencia y la verdad, los torturadores. Él vive en un mundo, Urth, que parece ser la tierra del futuro pero a la vez resulta lo suficientemente extraño como para que pienses que se trata de un lugar en los confines del universo. Es una anécdota interesante y desde un punto de vista que, por lo menos yo, nunca había considerado. Aunque cuando lo pienso un poco me doy cuenta de que tiene mucho que ver con Las Benévolas, de Jonathan Littel, y de la cual hablé hace un par de posts.
Pero lo más interesante fue ver reflejadas en el personaje mis inquietudes. Darme cuenta de la enorme debilidad que puede tener un personaje así, de su profunda humanidad.
Uno nunca cree que alguien que se dedique a cortar cabezas pueda tener amigos, amar, sentirse rechazado, dudar, tener miedo. En fin, ser una persona como los más de seis mil millones de individuos que nos la pasamos produciendo bióxido de carbono y monóxido de quién sabe qué tantas otras cosas encima de este planeta.
Y no sólo eso. De pronto también vi un universo en movimiento, vi ciclos de vida, expansiones y contracciones, muerte, peleas, guerra, ciencia y teología. Todo mezclado en un mundo fascinante y decadente. Tal vez fascinante por lo decadente, claro. Y lo mejor de todo fue encontrar que el máximo líder es el Autarca (de autarquía, dominio de uno mismo y una forma de gobierno que proclama la autosuficiencia) y que se la pasan luchando contra los “Ascians” que son uno de los mejores ejemplos de lavado cerebral a la big brother, con todo y su “newspeak”.
Los cuatro libros están plagados de referencias a otras historias. Yo sólo puede detectar unas cuantas pero estoy seguro de que alguien que sí conozca la SF a profundidad debe encontrarlas una pagina sí y otra también. Por ejemplo, hay un río que se llama Uroboros, la serpiente que se devora la cola y forma un círculo.

En fin, disfruté mucho este mes, con estos libros. Muy recomendados si es que llegas a leer hasta aquí.