un poema:

Llevo mucho tiempo observando el blanco de los ojos de la muerte, coqueteándole.

Recuerdo viejas historias que decían que era imposible hacerlo, que cuando enfrentaras su rostro estabas muerto

como si Medusa te congelara en piedra.

Llevo mucho tiempo escarbando para encontrar la mierda. Y como no hubo, tuve que inventarla.

Urdí tramas siniestras donde el culpable era yo, le tomé afición a esculpir tragedias en el aire, a desmembrar entre cenizas los pensamientos

porque en el fondo creía, pensaba, sabía,
que hallaría siempre la miseria.

El origen turbio de todas las cosas.

Pocas formas tan malignas adopta la soberbia como negar la posibilidad de ser bueno. Por eso aspiré con gusto el olor del fango que se pudría, por eso anduve pepenando entre los rencores como en un basurero,

por eso caí, como un volador de Papantla al que se le rompió la cuerda, al fondo de un abismo que jamás estuvo.

Y el golpe no llegó nunca.

Lo esperé, con ansias, como un borracho espera la próxima copa, como una mosca golpea el vidrio en su intento por salir al patio, como se agolpan las multitudes en los incendios.

No llegó el golpe.

Lo más molesto es que nada, ni siquiera ese esperado piso de cemento donde se estrellan los cuerpos como tomates,

es cierto.

encuentro feliz en la red


Ese que está en la foto es Nicholas Negroponte, el del libro Being Digital, el MIT Media Lab y el One Laptop per Child Project. De hecho, la imagen la tomé del vídeo de una conferencia en la que presenta y habla de este último proyecto en TED [technology, entertainment, design]. TED es una conferencia anual en Monterey, California, que se celebra desde hace 23 años [ 84] y la idea es muy interesante. Reúnen a 50 oradores y le dan a cada uno 18 minutos para exponer su conferencia o más bien su idea, porque mientras algunos dan cátedra otros bailan, cuentan historias, actúan, hacen comedia o cantan. Los nombres son impresionantes y van desde Negroponte hasta Bono, Al Gore, Clnton, Dawkins, Peter Gabriel o Jane Goodall, la de los gorilas. Lo más increíble de todo fue su site. La interfase es deliciosa y muy intuitiva [ lo que se supone que es bueno o por lo menos así dicen los que se supone que saben]. Las conferencias corren rápido, prácticamente sin detenerse a pesar de que se ven de muy buena calidad incluso cuando agrandas el proyector. Y eso lo digo desde mi conexión de siempre que es de las de infinitum normalitas. Luego me llamó la atención que cada película está dividida con “bookmarks” por tema, lo que las vuelve muy fáciles de ver. No sé, me encantó el lugar. Ya escuché, por fin, a Negroponte y le traigo ganas a varios más pero quise poner este “post” por dos razones. La primera, compartir algo que me emocionó; y la segunda: ver si es que alguien me lee. Por eso, si tú me leíste y llegaste hasta este renglón del texto, por favor pon un comentario, aunque sea en blanco, para saber que vale la pena dedicarle tiempo a estas palabras o mejor me clavo en la novela que quesque estoy escribiendo. ¿ok? gracias.
Por cierto. Los de TED también tienen un blog y un premio.

la ola mexicana


Con harto orgullo patrio y del bueno, tengo a bien presentarles la ola que nos pertenece, según un par de científicos húngaros y uno alemán con nombres como farkas y cosas así. ellos tuvieron a bien hacer un análisis comparativo de las olas humanas y su propagación. Yo no sabía que ese tipo de “olas” las habíamos inventado los mexicanos. Es bueno tener esa información, uno nunca sabe cuándo va a tener que impresionar al novio extranjero de una amiga o algo así con ese dato. En el sitio, además de las fórmulas matemáticas que lo explican todo y esas cosas que les gustan a los científicos, hay una serie de videos de olas mexicanas [ ¿los habrán tomado en el 86? porque la neta, en un partido típico de la liga mexicana si acaso hubieran podido haber grabado unas olitas como las de un balneario a finales de agosto]pero no se pueden ver, hay que pedirle permiso al tal farkas ese.